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La Vivienda Tradicional, Responsable Social y Ambiental

21 junio 2012



Conferencia dictada en la sesión mensual del Seminario de Cultura Méxicana correspondiente al més de junio de 2012.

Ponente: Arq. M.A. Pastor Alfonso Sánchez Cruz.

Presidente de Horizontes de Arquitectura A.C.

Antecedentes de vivienda tradicional:

Lo que hoy conocemos como vivienda, tuvo su origen en refugios, los cuales sin duda dieron respuesta a una etapa histórica.

La posibilidad de obtener y utilizar elementos estructurales mayores en la construcción de vivienda, seguramente dependía de la invención de herramientas para lograrlo ya que no se disponía de muchas de ellas, se sabe que las primeras fueron: piedras filosas, varas con punta y las manos del constructor, conforme la vivienda se fue haciendo más grande y compleja, se requirió de ayuda, lo cual propició con ello apoyo colectivo o comunitario, es decir se pedía apoyo y de igual forma se ofrecía lo mismo.

Conforme aumentaron los conocimientos agrícolas, aumento por consiguiente el nivel de cultura de la fase cazador-recolector hasta llegar al cultivo más intenso en localidades fijas, por lo tanto, también se tuvo la necesidad de un refugio fijo, lo cual posiblemente hizo al ser humano, pensar en algo más permanente y con mayor durabilidad, ya que la existencia pasajera ofrecía pocas o ninguna oportunidad de tener una vivienda fija, por lo tanto, los humanos aprendieron a crear excedentes de comida y métodos para almacenarla, bajo este esquema se considera que es así, como los excedentes crearon y posibilitaron el deseo de desarrollar formas de refugio más sofisticadas y seguras, utilizando como materia prima todo lo que pudieran tomar de la naturaleza.

Simultáneamente, las técnicas aplicadas al uso de los materiales, fueron mejorando en base a la experiencia, si bien la naturaleza ofrecía materia prima que pudiera ser utilizada para la construcción de viviendas, en algunos casos, estos materiales se tenían que mejorar para soportar las inclemencias del tiempo. Con la revolución industrial, la llega del acero, el vidrio, el concreto y los prefabricados, sin duda propiciaron que los habitantes renunciaran a estos principios de buscar, trabajar, y mejorar sus materiales para la construcción de su vivienda.

Vivienda tradicional y su contribución a la responsabilidad social.

La vivienda tradicional como producto social, no solo involucra elementos geográficos o de clima, sino también otros componentes de orden biológico, histórico, cultural, económico, ideológico y político. Otro aspecto importante de este tipo de vivienda, es su idea clara y ligada con tradiciones sobre todo las locales, que vienen de tiempos prehispánicos y que se siguen conservando, que no solo tiene que ver con aspectos perceptibles sino también con lo intangible (comida, danzas, leyendas y la lengua, entre otras), lo cual, posee ahora el rango de valor patrimonial”.

La vivienda tradicional sigue siendo por excelencia, el lugar de la reproducción de la cultura, en ella se transmite de padres a hijos los principales valores que la sociedad tiene como propios y que pueden ser de orden moral, religioso y económico; en este sentido ésta vivienda ha dado cobijo principalmente a las familias de clase media y baja en localidades de cada región.

Para concluir el tema de “responsabilidad social” en la vivienda tradicional mencionaré parte de un artículo publicado en la primera edición de la revista de arquitectura Horizontes, en otoño del 2009, “La vivienda mueble” ejemplo de arquitectura Vernácula en Santa Catarina Roatina, Miahuatlán, Oaxaca del Mtro. Juan Manuel Gastéllum Alvarado:

“Resulta trascendente el hecho de que, cuando por alguna razón, quien habita una de estas viviendas decide separarse del núcleo de origen o desea cambiar de sitio de residencia, en función de su conservación, la estructura que conforma la techumbre puede ser transportada al hombro por personas al futuro lugar de residencia. Trasladándose así las viviendas hasta tres kilómetros de distancia para colocar esta parte de la estructura en otro sitio sobre los nuevos muros, por lo que se considera como vivienda-mueble. Esta actividad que se ejecuta a manera de “guelaguetza” donde el beneficiado corresponde a los colaboradores con comida y bebidas espirituosas a manera de fiesta, en conjunto contribuye para promover las relaciones sociales, la cooperación y el espíritu de grupo entre quienes intervienen”.

La vivienda tradicional y su contribución a la responsabilidad ambiental.

La vivienda tradicional por usar materiales locales y sistemas tradicionales regionales, por su sencillez y confortabilidad, ha contribuido también de manera responsable con el medio ambiente, al no utilizar materiales industrializados con procesos que tienen alto consumo energético para su fabricación.

Otra de las ventajas que tiene la vivienda tradicional, es el uso de los materiales que ofrece la naturaleza. Lo cual no solo resolvió en el medio rural el problema económico de su adquisición, sino también propicio la transmisión de conocimientos de generación en generación, por ejemplo la obtención de materiales como el perfeccionamiento de sistemas constructivos, (como cortar la madera con la luna apropiada para evitar que esta se torciera, ardiera, pudriera, mermara o creciera).

De igual forma para concluir el tema de “responsabilidad ambiental” en la vivienda tradicional, mencionaré parte de otro artículo publicado en la segunda edición de la citada revista de arquitectura Horizontes, en verano 2010, “Arquitectura vernácula como base de la sustentabilidad” Arq. Irma Gabriela Canseco López

“La arquitectura tradicional o vernácula es una importante manifestación de la cultura, la tradición, la identidad y la historia; expresa espontáneamente la comprensión que tenían quienes la crearon, del medio ambiente y las condiciones de comodidad que deben lograrse con la arquitectura, sin tener que recurrir a sistemas mecánicos o aparatos sofisticados que generen confort, pues esto último produce dependencia tecnológica. Las construcciones de la arquitectura vernácula tienen una serie de características que han marcado su papel de cobijo climático en donde hay escasez de recursos y muy limitadas posibilidades del usuario; por esto vemos que se aprovecha el sol, que se utiliza el beneficio de los materiales del lugar, desde la tierra hasta la vegetación, lo cual redunda en adaptación térmica y paisajística.”

Concluiré parafraseando lo expresado por el Mtro. Marco Antonio Aguirre Pliego, en su edición “Reflexiones para valorar la arquitectura” y en un artículo que amablemente dono para la primera edición de la revista de arquitectura Horizontes titulado: “La Casa Tradicional de San Pedro Ixcatlán”

La vivienda tradicional es un elemento importante para el crecimiento ordenado y armónico de las comunidades rurales, que ofrece resistencia ante un mundo globalizado. Desafortunadamente, usuarios, constructores, profesionales de la ingeniería, arquitectura, y autoridades no hemos sabido dar el suficiente valor a este tipo de edificación, la cual históricamente desde su concepción, ha contribuido responsablemente con la construcción de los tejidos sociales y con la protección del medio ambiente.

Esta vivienda se niega a desaparecer en una época industrial y tecnológica, suspendida en el tiempo; o mejor dicho en lo atemporal, en la medida que su diseño no pretende significar una moda. Por el contrario, significa una resistencia cultural y desde ese ángulo, es un fenómeno marginal con respecto a la cultura occidental contemporánea, producto del capitalismo industrial.

Por lo tanto la arquitectura de la vivienda tradicional, se sigue considerando un producto eminentemente artesanal, resistente a una época avasalladora marcada por la globalización.

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